La nueva revolución del Malbec

El Malbec está en su etapa de desarrollo y lejos de su umbral de saturación. Hay un cambio de paradigma y hoy está pasando por su mejor momento.

 

Untitled-1-01

 

Hay mucho vértigo en la industria del vino y eso se nota en las estanterías de las vinotecas.
Nuevas regiones, nuevas bodegas y nuevos personajes resultan en un sinfín de nuevas etiquetas, sobre todo de Malbec. Y esto es una gran noticia para el conocedor y amante del vino argentino porque, aunque es cierto que la abundancia puede complicar un poco la elección, es muy interesante tener diversidad de opciones a la hora de comprar una botella.

 
Se sabe que el Malbec nacional es el mejor del mundo, algo totalmente justificado hoy en día por su oferta cuantitativa y cualitativa. Los grandes exponentes ya están a la altura de los vinos europeos más prestigiosos. Es decir que si hasta hace poco tenían mucho que envidiarles, ya eso no sucede porque la evolución ha sido notoria, de todos en general y de algunos en particular.

 
Este desarrollo se viene dando en las últimas dos décadas. No obstante, desde el comienzo del nuevo milenio todo se potenció, a tal punto que en los últimos cinco años hemos vivido una verdadera revolución del Malbec.

PARTE DE LA HISTORIA

Hasta hace poco tiempo, los grandes Malbec eran pensados y vinificados como los “otros” grandes tintos: concentrados, con cuerpo y madera suficiente para soportar el paso del tiempo; elaborados con uvas de viñedos privilegiados, en los que se buscaba la máxima expresión de las plantas con la mayor homogeneidad dentro de una viña específica. Pero esto, que es muy reciente, ya parece estar sepultado y pasó a ser parte de la historia.

En la actualidad, lo más importante no es la zona, sino el lugar. Cada terruño se ha dividido en innumerables microterruños, denominados parcelas, porque se descubrió, gracias a modernas tecnologías de mapeo de suelos, que cada sector del viñedo es muy diferente y, por ende, los vinos pueden ser totalmente distintos. Así nacen las microvinificaciones, justamente para ver qué otorga cada rincón del viñedo y saber si se justifica vinificarlo por separado o bien tener más opciones a la hora de armar el blend definitivo; siempre hablando de Malbec (en este caso) de una misma finca con el propósito de obtener un vino más actual y más nítido en cuanto a pretensiones y estilos.

 
Estos estudios superficiales de lossuelos abrieron la puerta para ir hacia abajo. Hasta hace muy poco tiempo casi todo era en base a la parte aérea de la planta. Pues bien, hoy casi todo se basa en su parte subterránea ya que es del suelo de donde la planta absorbe sus nutrientes. Y no es lo mismo si las raíces de un Malbec están en un suelo compacto que en un suelo pedregoso, como tampoco es igual si los suelos aluviales están cargados de calcáreo, un mineral que les aporta mucho a los vinos actuales.

 

Y aunque parece haber llegado el momento de volver a los orígenes, dado que en el Viejo Mundo lo más destacable en los ejemplares es su terruño, seguimos dependiendo mucho del hombre y su trabajo en la bodega.

 

Untitled-1-04

 

Cuando el auge del vino comenzó en nuestro país, eran los varietales (y sus derivados) los que mandaban. Parecía que el consumidor elegía un vino por su cepaje, pero en realidad no era así porque poco se conocía en aquel entonces de lo que se sabe hoy. Aquellas tipicidades enunciadas en las contraetiquetas no hacían más que expresar deseos, simplemente porque las características varietales no las teníamos claras ya que dependen mucho del clima, pero mucho más del suelo.

 

Sin embargo, ese arranque de milenio le permitió al Malbec consolidarse como el máximo referente de la enología local. Más por cuestiones comerciales que por decisión propia, las bodegas enfocaron todas sus energías allí en pos de explotar la gran oportunidad de mercado. Tal es así que en nuestros días, apenas diez años después, el Malbec nacional está de moda en los Estados Unidos, principal mercado de exportaciones de todos los vinos del mundo. Pero duró poco la tranquilidad porque enseguida devino la necesidad de diferenciarse los unos de los otros.

 

Y aparece el tradicional concepto de terruño como el más indicado para lograr ese cometido. Pero una vez más, la industria se lanzó con todo sobre lo que tenía a la vista (el viñedo), pero ignoró lo que no se veía (los suelos). Hoy ya no son solo unos pocos los que basan sus vinos en el terruño, sino que son la gran mayoría y, por consiguiente, el Malbec es el varietal más beneficiado por esta evolución sana y lógica, pero a la vez vertiginosa.

MALBEC SIGLO XXI
Los Malbec de hace diez años estaban apoyados en la fruta y con mucho trabajo en la bodega, mientras que los del futuro, muchos de los cuales ya podemos disfrutar, son concebidos en la viña. La concentración llega desde la planta y en la bodega se interviene lo menos posible. Claro, si uno tiene muy identificada la uva y sabe qué tipo de vino le da en cada rincón, es más fácil obtener personalidad propia.
Por otra parte, al ser más importante la viña que la bodega, la madera pasó a un segundo plano; es decir que actualmente la fama de las barricas nuevas de roble francés no es la misma que hace apenas un lustro. Los enólogos dejaron de utilizar la madera como una característica distintiva de los vinos y priorizaron otras particularidades que se apoyan más en la fruta.

 

Untitled-1-03

 

Por último y no por eso menos importante, el estilo de los Malbec. Es muy diferente de lo que era, ahora no son tan musculosos como solían ser y sobresale mucho más su aspecto refrescante. En otras palabras, los Malbec del futuro llenan la boca, pero sin peso, como si flotaran en el paladar sin relegar sus texturas.

Respecto de su longevidad, está garantizada por esa frescura natural totalmente integrada al vino. Sin duda, estos Malbec protagonizan una nueva era del vino argentino porque muchos de los exponentes que se pueden conseguir van a seguir ganando atributos en las próximas décadas a través de la guarda en botella.

Los enólogos, por su parte, siguen siendo muy importantes y con gran peso específico en la definición del vino: son los que buscan permanentemente la mejor expresión de la vida y poco a poco van encontrando los mejores terruños para reflejar lo que quieren.
Y es por ese motivo que algunos pocos ya le están dando paso al origen del vino para que ocupe el lugar que le corresponde, ya que va mucho más allá que el del varietal, aunque se trate de Malbec.

Por Fabricio Portelli

Fotos Archivo FP



 

 

Instagram