Muchas burbujas para disfrutar

El crecimiento de los espumantes argentinos es cada vez más notorio. No sólo en estilos y alternativas, sino en calidad y consistencia. Hoy, más que nunca, hay para todos los gustos y bolsillos. Jóvenes o complejos, informales o serios, nuevos o tradicionales… Una gran variedad para que este fin de año las celebraciones sean infinitas.

Desde siempre el espumante está considerado como el vino más festivo, el que no puede faltar en ninguna celebración. Las razones para tal asociación casi instintiva no solamente son las burbujas, la frescura o su paso ágil y chispeante, sino más bien su rica historia y una eterna evolución ligada a la realeza. Esa ostentación de los que más tienen se ha convertido en la aspiración de todos.

Por suerte, el vino, y en este caso el espumante, es un lujo al alcance de la mano, y mucho más en estos momentos y en nuestro país porque no sólo somos grandes consumidores, sino que también somos de los que más y mejor lo apreciamos. No por casualidad desde hace rato son varios los que se instalaron en nuestras tierras para elaborar la bebida de la alegría y, también, para confirmar que las aptitudes de nuestros terruños no se vinculan únicamente a tintos y blancos.

La ya tradicional oferta de muchas de las clásicas y referentes bodegas argentinas (Navarro Correas, Luigi Bosca, Nieto Senetiner y Trapiche, entre otras) provocó una avalancha muy positiva para los consumidores. Gracias a estos pioneros nacionales y a estos aventureros internacionales, otros se animaron y fundaron emprendimientos dedicados a elaborar este tipo de vino.

Otras bodegas, grandes y medianas, entendieron que un espumante no es un vino para completar una línea, sino un producto en sí mismo y que para tener éxito hay que concebirlo como tal. Es por eso que en la actualidad la cantidad de propuestas disponibles es impresionante, tanto como la calidad y consistencia que han alcanzado en su mayoría. Aunque para muchos puede resultar abrumadora, la verdad es que no hay nada mejor que tener muchas alternativas a la hora de elegir. Y para tomar la mejor decisión, además de los mejores espumantes, les propongo este burbujeante recorrido.

 

Con la llegada de las fiestas, la oferta de espumantes nacionales es infinita: abarca desde las tradicionales etiquetas de siempre, las grandes marcas ya consolidadas y las nuevas propuestas

 

 

Burbujas dulces siglo XXI

Lejos de ser una moda, aparecen los espumantes dulces que causan furor entre los jóvenes, pero también entre aquellos que entienden que hay tantos momentos como estilos de vinos para disfrutarlos a pleno. Suelen ser muy agradables y expresivos, de aromas frutales y florales nítidos, refrescantes, livianos y con un dulzor que llena el paladar sin cansarlo.

Uno de los más recomendables es el flamante Mumm Sweet Sparkling, un blend de Chardonnay (50%), Pinot Noir (25%) y Torrontés (25%) elaborado con uvas cosechadas en las alturas del Valle de Uco; ideal para acompañar platos de quesos y frutas secas.

Otro interesante es el Torrontés Dulce de Bodega El Esteco, que se destaca por sus notas cítricas y de frutas tropicales como ananá y maracuyá. Su sabor es fresco, dulce y delicado con un final persistente. En la misma línea se encuentra el Lagarde Dolce, un 100% Moscato Bianco elaborado con las técnicas de la región de Asti en Italia. Justamente de esas latitudes llega la Edición Limitada Italian Asti Gancia, un spumante semidulce con finas y persistentes burbujas que se funden con el aroma a fruta fresca y despierta una intensa frescura en boca. Por su parte, en San Patricio del Chañar (Neuquén), Familia Schroeder hace el muy rico Deseado a base de Torrontés.

 

Rosados seductores

Otra de las máximas del placentero universo enológico dicta que los espumantes rosé son los más sensuales. Hay muchos rosados para destacar como, por ejemplo, el Luigi Bosca Prestige Rosé, un puro Pinot Noir, delicado y suavemente afrutado, envolvente y con muy buen volumen; el Alta Vista Atemporal Rosé, assemblage de Pinot Noir y Chardonnay que reposó durante un mínimo de 14 meses sobre las levaduras; o el señorial Mumm Domaine Brut Rosé. Otro que desde que salió hizo mucho ruido es el Rosa de los Vientos de Familia Schroeder, elaborado con el reconocido Pinot Noir patagónico, al que se le suma el Deseado Rosé, una combinación de Torrontés y Malbec, dulce y refinado como el Deseado tradicional, pero con un sabor diferente.

También son sumamente atractivos el Trumpeter Rosé de Malbec de Rutini Wines, de los pocos de método tradicional a base de nuestro cepaje emblema; el Trapiche Rosé, un 90% Pinot Noir y 10% Malbec de gran armonía entre el azúcar y la acidez; el Navarro Correas Brut Malbec Rosé, uno de los Malbec espumantes pioneros; o la delicada y persistente champaña salteña El Esteco Rosé.

 

Caballitos de batalla

Son de los más vendidos. Su producción cada vez acapara más la atención. Lo mejor de estos espumantes es que son de trago agradable, refrescan y su expresión frutal es bien nítida para dejar un gran recuerdo durante y después de la celebración. Por ser un país champañero y gran consumidor, las propuestas son infinitas. Están los que tienen la particularidad de ofrecer más de lo que valen, tales los casos del cuvée spéciale Salentein Extra Brut; el tan francés Alta Vista Atemporal Extra Brut; el innovador Las Moras Sparkling de Finca Las Moras elaborado con Shiraz y Viognier sanjuaninos; el Altas Cumbres Extra Brut, un corte de Pinot Noir, Chardonnay y Semillón; el Omnium Extra Brut de Viniterra, a base de Chardonnay y Semillón.

Pero se sabe que la apuesta segura va por los más tradicionales, aquellos que siempre están y que se disfrutan todo el año como, por ejemplo, el Nieto Senetiner Extra Brut, el Rutini Extra Brut, el Mumm Cuvée Réserve Extra Brut y el siempre elegante Navarro Correas Extra Brut, elaborado con Pinot Noir y Chardonnay de Tupungato. Uno de los nombres infaltables a la hora del brindis desde hace varios años es Luigi Bosca Extra Brut.

 

Destacados para lucirse

La palabra Nature y Brut Nature hacen referencia a aquellos espumantes nacionales que deben exhibir un mayor equilibrio de acidez, sabores y texturas porque no cuentan con la protección y redondez que da el dulzor en el final de boca. Igualmente, es una categoría que se va desarrollando al ritmo de los avances cualitativos. Es por ello que todavía son poco vistos en las mesas. Algunos de los más recomendables son el Rutini Brut Nature, los cuatro de Nieto Senetiner (Nature, Brut Nature, Grand Cuvée y el nuevo Millésime), los dos de Trapiche (el Fond de Cave Nature y el Brut Nature), los dos de Salentein (Brut Nature y Brut Nature Método Tradicional), los dos de Mumm (Cuvée Réserve Brut Nature y Domaine Brut Nature) y el Luigi Bosca Brut Nature, entre otros.

 

Para paladares exigentes

Más allá de la amplia oferta, siempre los más buscados serán aquellos que muchos no pueden disfrutar seguido porque el precio es un indicio casi inequívoco de la calidad envasada. Además, el enólogo, la marca, la bodega, la cosecha, la trayectoria… son elementos que conforman el marketing de cada una de estas propuestas y justifican holgadamente su costo. Hay que recordar que todos los espumantes en este nivel están elaborados empleando el método tradicional y, por lo general, tardan entre dos y cuatro años en llegar al mercado.

Están los ya clásicos y reconocidos, como el Bohème Luigi Bosca Brut Nature, único en combinar las tres variedades autorizadas en la Champagne (Pinot Noir, Chardonnay y Pinot Meunier), de paladar austero, burbujas elegantes, aromas y sabores sutiles; el Cadus Champenoise, un blend de Pinot Noir (70%) y Malbec (30%), oriundo de Luján de Cuyo, con más de un año sobre borras; el original Bressia Royale, digno exponente de los espumantes de autor; y el Progenie Brut Nature de Vistalba, un espumante firme, elegante y lleno de complejidades.

Mucho para brindar en las fiestas y para todos los gustos y bolsillos.

 

 

Las reglas del arte

 

Como norma general, para conocer si un espumante puede acompañar una comida específica o no, hay que tener en cuenta su concentración aromática y su estilo (que va a estar determinado por la cantidad de azúcar por litro que contenga). Ambos factores son fundamentales para nivelar los sabores de la comida y para determinar si va mejor con un aperitivo, una entrada, un plato principal o un postre.

 

  Los estilos de espumantes en la Argentina se clasifican en:

• Nature: menos de 3 g/l.

• Brut Nature: menos de 7 g/l.

• Brut: menos de 15 g/l.

• Extra Brut: menos de 11 g/l.

• Demi Sec: de 15 a 40 g/l.

• Dulce: más de 40 g/l.

Por tradición, el espumante está asociado a los brindis de Navidad y de Año Nuevo, cuando en las mesas suelen encontrarse todo tipo de frutos secos, pasas de uva, rosquillas azucaradas, pan dulce y muchas otras exquisiteces.

Aunque buena parte de estas costumbres fueron traídas al país desde otras latitudes, donde el frío impera,cualquiera de estas delicadezas va muy bien con una copa llena de espumante.

Los frutos secos, semillas cubiertas por una cáscara más o menos dura según las especies, se caracterizan por tener pocos hidratos de carbono, muchas grasas y menos del 50% de agua.

Los de consumo más usual son las almendras, las castañas, las nueces, los maníes y las avellanas. Aunque se pueden comer crudos, con frecuencia, una vez descascarillados, se tuestan para que mejore su sabor.

Su alto contenido en azúcares y su elevado poder calórico combinan perfectamente con la delicadeza y el frescor que puede aportar el espumante, porque además de limpiar el paladar de los contenidos grasos de estos productos, le devuelve a la boca frescura y humedad, y la deja lista para otro bocado.

 

Por Fabricio Portelli
Fotos del archivo Simposium

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