Emblema irlandés

Elaborado con una mezcla de cebadas malteadas y sin maltear, sin ahumar, una triple destilación y un largo añejamiento en barricas de roble, Jameson es el whiskey irlandés más consumido en el mundo. Apreciado por su  suavidad y su estilo, con una historia de más de dos siglos, hoy en día sigue reafirmando su condición de referencia emblemática de la cultura celta.

 

Nadie sabe con certeza cuándo llegó el whiskey a Irlanda y menos aún si su paternidad le pertenece a este país de gente de buen beber o a sus vecinos de Escocia. Las crónicas sólo cuentan que a comienzos de la baja Edad Media unos monjes descubrieron, en uno de sus viajes a Oriente, el secreto de la destilación y que al volver a sus pagos, decidieron destilar parte de la cebada de sus campos. Como resultado obtuvieron un líquido de color pajizo al que llamaron “agua de vida” (uisce beatha en lengua gaélica).

Tan antiguo como la cultura celta, durante siglos este destilado se empleó en toda la región de las grandes islas ubicadas entre el océano Atlántico y el Mar del Norte como bálsamo medicinal por sus propiedades curativas y como elixir para infundir más valor a los guerreros.

Con el correr del tiempo, su producción se fue perfeccionando, tanto en Europa como en Amércia del Norte, y ya para fines del siglo XVIII, el whiskey irlandés tomó distancia de sus pares escoceses y estadounidenses para adquirir una personalidad distintiva y un carácter único.

Una de las destilerías que más ha colaborado no sólo en su difusión por todo el mundo, sino también en lograr un estilo irish irrepetible, es Jameson.

Fue fundada en la ciudad de Dublín en 1780 por John Jameson, un visionario de origen escocés que jamás vaciló al adoptar cualquier cambio que fuera necesario en su empeño por obtener el mejor whiskey blend del mundo. Su lema, que todavía hoy aparece en todas las botellas, fue Sine  Metu, que en español significa “sin miedo”.

Desde sus comienzos, Mr. Jameson se concentró en la calidad y exigió lo mejor de todos los elementos implicados: ingredientes óptimos (cebada malteada y sin maltear más agua pura), procesos innovadores (el secado de la cebada no se lleva a cabo con una fuente de acción directa, es decir que no queda expuesto al humo de la turba y, por consiguiente, no registra notas ahumadas; y una triple destilación continua en alambiques de cobre que le otorga suavidad y cremosidad al producto final); y sobre todo, la complicidad del tiempo para que haga su trabajo (maduración de tres años como mínimo en barricas de roble que antes acunaron jerez o bourbon; la mayoría de las veces llega a pasar hasta siete años).

Actualmente, Jameson combina en todo su portfolio aquellas mismas tradiciones del pasado con los conocimientos  técnicos  actuales, logra así una reputación inigualable.

Sus sabores y aromas, su calidad y, en particular, su suavidad siguen siendo descubiertos cada día por consumidores de todo el planeta que optan por disfrutarlo sólo con agua mineral, o bien en creativas mezclas como, por ejemplo, el Jameson Apple, que lleva una parte de Jameson Irish Whiskey, dos partes de jugo de manzana, lima y hielo. Con más de doscientos años de historia, sin dudas,  Jameson es el mismísimo espíritu de Irlanda.

 

Colección de aromas y sabores

En la Argentina, Jameson ofrece tres propuestas totalmente diferentes entre sí:

• Jameson Irish Whiskey: Es el clásico de la línea. De color dorado y aromas fragantes con notas de madera tostada y jerez, en boca es excepcionalmente suave, dulce y complejo; se percibe una delicada fusión de sabores tales como vainilla, madera, miel, especias, caramelo y nuez. Su final es delicado y persistente en el paladar. Su mayor suavidad se debe a su triple destilación. Ideal para beber con un cubo de hielo o en cocktails.

• Jameson 12 Años: Conocido también como Jameson 1780, este blend premium –compuesto por los más finos whiskeys de malta y grano– ha adquirido sabores propios y complejos durante los largos años de maduración que pasó en barricas de roble. De carácter único, presenta un color a miel dorada, aromas cálidos, especiados y elegantes, más una particular dulzura con dejos a nueces y suaves notas a madera. Su final es agradable y duradero. Para degustar sólo con unas gotas de agua mineral.

• Jameson Gold Reserve: Este original blend de tres whiskeys añejos, uno de los cuales envejeció en barricas nuevas de roble, está catalogado como uno de los cinco top del mundo. La inspirada elección de madera virgen, unida a los barriles de bourbon y jerez, da como resultado su deliciosa complejidad. En nariz se pueden apreciar notas a madera y ricos aromas dulces provenientes del alambique de cobre. En boca aparece toda la cremosidad y dulzura de la miel junto a algunos dejos especiados. Su final es prolongado con un agradable toque de picor. Para disfrutar solo y prestarle mucha atención.

 

Por Ángeles Benedetti

Fotos del Archivo Simposium

 

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