El gran momento del Malbec

Primero impactó al mundo por ser original, pero luego lo sedujo por sus características propias e inconfundibles: una fruta generosa y refrescante, taninos amables y un paso por boca generalmente envuelto y con gracia. En la actualidad, este cepaje tan versátil es sinónimo de la Argentina y lidera tanto las exportaciones como las ventas domésticas.

 

Por fin le llegó el gran día al tan promocionado Malbec argentino. Es que desde hace tiempo, varios insisten en posicionarlo como nuestro cepaje emblemático. No obstante, al principio parecía más una estrategia por diferenciación que por consistencia. Es que el Malbec, oriundo de Burdeos, no fue tenido en cuenta seriamente por ninguna nación vitivinícola, salvo por la nuestra. Claroque algunos pueden decir que esto fue más por casualidad que por causalidad, pero hoy ya sobran las pruebas de que hubo muchas personas que siempre supieron que el mejor rincón de la Tierra para esta cepa era la Argentina. Si bien Michel Aimé Pouget la introdujo junto a muchas otras variedades francesas por expreso pedido de Domingo Faustino Sarmiento hacia fines del siglo XIX, fue la calidad de la uva y los vinos la que le permitió sobrevivir a la crisis que derivó en el arrancado de miles de hectáreas de vides finas para ser reemplazadas por ejemplares más rendidores con el único propósito de satisfacer una demanda sedienta y creciente. Pero gracias a algunos viñateros y a algunos personajes, como Laborde, Alcalde y el propio don Raúl de la Mota, considerado el padre de nuestra vitivinicultura, sobrevivió. Este último ya elaboraba grandes varietales Malbec hacia fines de los setenta, con muchos de los mismos conceptos que se utilizan hoy en día. El enólogo Walter Bressia recuerda haber pasado en algunas oportunidades junto a los viñedos de don Raúl, quien pacientemente lavaba las cajas para la cosecha manual e individual (fue el impulsor de este sistema) y esperaba el punto ideal de madurez de las uvas; hoy, la clave del nacimiento de todo buen Malbec.

Pero los últimos treinta años fueron revolucionarios para la industria local y el Malbec fue el abanderado de una gran evolución. No obstante, la confianza llegó de la mano del impacto en el mercado internacional. Los compradores estaban esperando el gran vino argentino desde hacía tiempo y el Malbec estuvo en el momento justo y en el lugar indicado, porque al inicio de los noventa se apostaba más al Cabernet Sauvignon como base de los vinos top nacionales, pero una década más tarde, el Malbec se adueñó de la categoría.

Es por eso que hoy es el varietal más exportado, además del más vendido aquí. Claro, todas las bodegas entendieron la gran oportunidad que les regalaba y no quisieron perdérsela. Aparecieron ejemplares del cepaje en todos los niveles de calidad y originarios de todos los terruños, incluso blends de diferentes zonas. Pero su versatilidad no terminó allí, porque poco después irrumpieron los vinos licorosos, los espumantes y actualmente ya existen los cosecha tardía. Y al tiempo que fronteras afuera celebran el Malbec Argentino de Catena Zapata, ahora también comercializado en el mercado interno, se multiplican las etiquetas destacables.

Las etiquetas de alta gama locales ya han seducido a consumidores y críticos del mundo entero

Mientras seguimos intentando descubrir si nuestro mejor vino será un Malbec puro o una mezcla con él como protagonista, o rastreamos los rincones más adecuados para elaborar los exponentes de mejor calidad, los argentinos tenemos al alcance de nuestras manos toda la oferta. Si se busca un Malbec mendocino, pero de zona fría y de estilo moderno, está el Primus.  Otro del mismo tipo, aunque de una región más tradicional puede ser el Tomero Gran Reserva de Carlos Pulenta, pero si se quiere algo más delicado y para disfrutar ahora, el Monteagrelo de Bressia es uno de los más indicados.

Para aquellos que desean optimizar su inversión e indagar en otros terruños, está el Particular de Bianchi, elaborado con uvas propias de San Rafael, o también pueden optar por dos consagrados: el Gran Medalla de Trapiche o el Angélica Zapata de Catena Zapata. Éstos son sólo algunos Malbec top recomendados y sólo de Mendoza. En nuestros días, la oferta es riquísima y de diversos orígenes. Sin embargo, los enólogos referentes aseguran que están lejos del techo cualitativo y creen que viene lo mejor: ya están hilando muy fino en lo que a terruños se refiere, ya saben dónde están las mejores tierras y cuáles son los mejores clones, ya tienen los resultados de años de pruebas vitícolas para tomar mejores decisiones y ya aprendieron a manejar el Malbec en la bodega según el vino que quieren lograr. Pero la clave del éxito está en la confianza de los que lo hacen. Por lo tanto, mientras disfrutamos de estos vinos, podemos esperar por lo que viene que, al parecer, promete ser cada vez mejor.

 

 

Nuestro mejor embajador

Mucho se ha dicho hasta el momento acerca del Malbec argentino, para varios, el mejor del mundo. Pero, claro, nadie más lo vinifica como lo hacemos aquí, o al menos ni en Chile, Estados Unidos, Uruguay o Australia lo tomaron en serio y lo elaboran a escala.

La excepción es Francia, más precisamente su comarca de Cahors, ya que gracias al éxito que ha tenido nuestro embajador, ha resucitado sus vinos, pero siguen estando lejos del nivel cualitativo y del estilo de los argentinos. Por lo tanto, esta máxima sigue más vigente que nunca.

Por otra parte, la etapa de ser sólo el vino diferente proveniente de la Argentina ya pasó y ahora es catalogado un vino en sí mismo. Mucho tuvo que ver la evolución de la industria y la imagen país, ya que al ser el vino embotellado el producto con valor agregado más exportado del país, depende en gran medida de lo que todos sepan o vean de nosotros. En este aspecto, cabe destacar que la relación calidad-precio de nuestros Malbec resulta casi imbatible; por un lado, por la debilidad de nuestra moneda, pero por otro también por su diversidad cualitativa.

Otro de los factores que más ayudan al desarrollo internacional del Malbec y a su posicionamiento es la comida, compañera ideal de todo vino. Si pensamos cuáles son las gastronomías más difundidas del planeta, rápidamente diremos la francesa y la italiana. Ahora bien, cuáles son los dos principales países productores de vino… esos dos; es decir que la expansión de las costumbres gastronómicas favoreció el comercio de sus vinos. Pues bien, el Malbec está haciendo lo mismo. En nuestros días, la carne argentina está vista en el mundo como la mejor y, obviamente, el compañero por naturaleza es el Malbec.

En Londres, por ejemplo, hay una cadena de restaurantes, denominada Gaucho, y en uno de sus locales, el de Piccadilly Circus, se atiende a más de cuatrocientas personas por día. La gran mayoría va en busca del maridaje argentino por excelencia: beef & Malbec.

La carta de Phil Crozier, chief sommelier del establecimiento, ostenta casi doscientas etiquetas y, obviamente, la mayoría es Malbec. Si en 2009, a pesar de la crisis mundial, la industria sigue creciendo, es en gran parte gracias al auge de nuestro cepaje de bandera porque, por suerte, está en su etapa de desarrollo y lejos de su umbral de saturación, como les pasa en muchos mercados a los vinos chilenos. Se nota que el Malbec está pasando por su mejor momento y, por eso, es hoy un gran embajador.

 

Por Fernando Piciana

Fotos de Juan Velásquez Marín

 

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